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Las Hurdes y Sierra de Gata

Apuntes Geográficos e Históricos

Estas dos comarcas extremeñas, Hurdes y Sierra de Gata, están situadas en el norte de la comunidad, siendo algunas de sus poblaciones los puntos más septentrionales de Extremadura, limitando ya con las tierras salmantinas de Castilla y León y la vecina Portugal.

Las lluvias son generosas en estas comarcas septentrionales, coincidiendo el aumento de pluviosidad con las zonas de más altura de estas tierras. La climatología benigna trae a Gata y Hurdes unos 14 ºC. De temperatura media durante todo el año, lo que facilita una vegetación abundante, incluso en época veraniega.

Los ríos son los principales protagonistas en el poblamiento de esta zonas.

El Eljas corre fronterizo con Portugal, levantándose a sus alrededor núcleos de población importantes, tales son los casos de Valverde del Fresno, Eljas, Trevejo, San Martín de Trevejo oVillamiel.

La cuenca del río Eljas limita con la del Rivera de Gata que da vida al embalse de su nombre.

El otro río importante de la Sierra de Gata es el Árrago, alrededor del que nacieron las poblaciones de Robledillo de Gata, Descargamaría, Santibánez el Alto, Torre de Don Miguel y Cadalso; y cuyas aguas se detienen para formar el embalse de Borbollón; igualmente vierte aguas el río Tralgas, que pasa cercano a Torrecillas de los Ángeles y Hernán Pérez.

Ya en tierra de las Hurdes, el río de los Ángeles y aquellos otros que vierten aguas al Alagón, caso del Hurdano, Ovejuela, Esparaban, río Ladrillar, o el Malvellido, son los protagonistas hidráulicos para las poblaciones hurdanas ribereñas, antes de unirse y desembocar éstos en el majestuoso embalse de Gabriel y Galán, a pocos kilómetros de Caminomorisco, Marchagaz o Casar de Palomero.

Pequeños embalses alegran el paisaje en zona más necesitadas de aguas como son el de La Pesga, el de Caminomorisco, el de Árrago, el de Perales del Puerto o el de Atalaya.

Todos estos ríos de Gata y Hurdes tienen un denominador común: la limpieza de sus aguas durante todo el año, lo que ha prodigado la vida de peces autóctonos entre sus aguas, además de una abundante vegetación que dan al paisaje ribereño una belleza sin igual en estas tierras, donde los castaños, robles, olivos, pinos, cerezos etc., completan el verdor y el colorido característicos de estas dos comarcas.

La flora y la fauna, tan abundantes como diversas, consiguen de estos parajes un lugar de enorme atractivo para el visitante, que puede contemplar el respeto a la naturaleza, que es un hecho cotidiano y normal; vital, a la vez que lógico, para poder sobrevivir el hombre y su entorno.

Las sierras que rodean a estas comarcas poseen lugares muy sugerentes para el visitante. Sus medianas altitudes invitan a recorrerlas y coronarlas; los amantes de la observación de aves pueden disfrutar de lugares de distintos anidamientos de especial protección, como los buitres negros. Se puede disfrutar simplemente por el enorme placer de contemplar unos paisajes llenos de belleza, en base a contraste de serranías que se inclinan hacia hermosos valles por los que circulan ríos limpios y claros.

Desde épocas prehistóricas estas tierras nórdicas de Extremadura fueron pobladas en paulatinos asentamientos que han ido dejando interesantes muestras arqueológicas o artísticas.

Así es el caso de algunas pinturas rupestres en las serranías cercanas a Aldehuela y el Gasco, El Cabezo en las Hurdes, o muestras del período megalítico con algunos dólmenes interesantes en los límites de la Sierra de Gata con el valle del Alagón y de abundantes estelas, Hernán Pérez, etc., e ídolos y otros restos, en tierras hurdanas, de la época del Bronce Final.

La existencia de oro y estaño en Sierra de Gata y Hurdes, atrajo a otros pueblos occidentales, que fueron asentándose desde época prerromana, y sobre todo durante la constitución de estas tierras como provincia romana, incluyéndose éstas en La Lusitania, cuya capital, Emérita, distaba casi 200 kms. De estos parajes.

En Robledillo de Gata, Villamiel y Pozuelo de Zarzón se han encontrado testimonios epigráficos del culto religioso oficial romano, en el panteón clásico, así como muestras de culto a dioses orientales.

No han dejado de aparecer restos arqueológicos de época visigoda que demuestran igualmente la ocupación de estas tierras por los pueblos que vinieron a imponerse al anterior orden romano.

No olvidemos que la cercana Coria ya era en época visigoda Sede Episcopal, en el siglo VI, o bien que estas tierras estuvieron durante siglos y siglos en primera línea entre avances y retrocesos de musulmanes y cristianos, y que éstos se fueron alternando en el dominio de ellas. Cristianos, almohades, órdenes militares de los Templarios o de Alcántara y señoríos serán los dueños de estas comarcas durante siglos dejando huella de ello en edificios civiles, religiosos o militares de toda la zona que nos ocupa.

Durante siglos estas tierras pertenecerán al partido judicial de Alcántara o al de Coria, si bien incluso a finales del siglo XVIII, muchas poblaciones hurdanas y de la Sierra de Gata salían fuera de la jurisdicción de la Real Audiencia de Extremadura.

El paso de los siglos trajo consigo el olvido por parte de gobiernos y reyes, de estos lugares que dependían exclusivamente de la escasa agricultura y la ganadería familiar, a todas luces escasa, y con un ausencia total de vías de comunicación, lo cual contribuyó que con el tiempo sucumbieran al más increíble de los atrasos, sobre todo con respecto a otras mucho más favorecidas.

Será en las últimas décadas del siglo XX cuando el empeño de los habitantes de estas comarcas, luchando contra inconvenientes a veces insuperables, lograran dar un giro total a la zona, tanto a la imagen de estas tierras, como en las posibilidades económicas y turísticas de la misma.

La dedicación de recursos de la Administración Autonómica, la Diputación Provincial, y las administraciones municipales, sumada al buen hacer y al trabajo contínuo de los naturales de estas bellas localidades, han hecho que estas zonas sean una de las más frecuentadas por los amantes de los paisajes limpios, las aguas de ríos y piscinas naturales transparentes o la gastronomía propia y original a base de productos naturales de la tierra, así como del trato siempre jovial y sincero de los pobladores de estas sierras y valles.

La artesanía es muy variada en toda la zona, forjados de hierro y labrados en oro en la localidad de Gata, trabajos de candiles de piedra a base también de lava volcánica como es el caso de Aldehuela y El Gasco.

El trabajo de la madera, es la que más artesanos tiene en estas tierras, desde las célebres castañuelas de La Fragosa, Casares de Hurdes y Cereza, pasando por las tallas y fabricación de silla en Gata; también en La Fragosa se hacen tamboriles y en Asegur se realizan vistosas flautas de madera.

Pinofranqueado y Erías son famosos por sus sombreros de bálago hechos de paja de centeno.

Los cestos son muy afamados en Casares de Hurdes y Cadalso.

No faltan buenas labores en encajes de bolillos y ganchillos en Acebo y Hoyos, famos también por sus bordados, abundantes éstos en todas las Hurdes.

Las fiestas no faltan por estas sierras, donde carnavales y la Semana Santa tienen un sabor admirable y especial, por sus gentes, por el clima y el entorno, así como la celebración de los respectivos santos patronos locales. Mención especial para la Fiesta del Día de Hurdes, y la Enrramá, que el 23 de agosto se celebra en Pinofranqueado y está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

Con respecto a la gastronomía es digno de mencionar los platos que dependen del cabrito y del cerdo, célebre son sus matanzas y sus embutidos de un sabor serrano muy particular, caso de los chorizos y morcillas de calabaza, así como lomos y jamones.

El aceite de Sierra de Gata y Hurdes es muy apreciado dentro y fuera de estas comarcas.

Conocidos y apreciados son los vinos de pitarra y aguardiente de Robledillo de Gata, Cilleros, San Martín de Trevejo, Villamiel y Valverde de Fresno, guardados en “bóvedas” y bodegas debajo de las viviendas serranas, bien de piedra o entramado. Los platos de habichuelas y ollas con “asaura” son famosas en las Hurdes, los peces en Riomalo de Abajo y Arrolobos; y en Hoyos las setas, abundantes y exquisitas, combinadas con jamón, tienen un puesto importante en las mesas de esta localidad. En repostería y frutales sobresalen las famosas castañas, cerezas e higos, de las Hurdes, y las naranjas de la Sierra de Gata que son conocidas y apreciadas.

Abundan los dulces caseros tales como tortas, hornazos, o los “piñonatis”, y tienen fama los roscones de Santibánez el Alto, las perrunillas de La Pesga, las roscas de huevo en Descargamaría, roscas de pan de Pinofranqueado, bollos, bizcochos de parías en San Martín de Trevejo, cañas en Villamiel, flores y tiroletes en Cabezo.

Parte occidental de sierra de Gata

El visitante que se acerca a estas tierras puede tomar como punto de inicio, de cualquier ruta por las sierras de Gata o la comarca de Hurdes, la ciudad de Coria, el principal núcleo histórico del valle del Alagón y auténtico foco comercial de toda esta área extremeña.

Conocida en época romana como Cauria, aún conserva restos de sus murallas romanas de los siglos III y IV; será la época medieval y los siglos posteriores, los que dejaran mejor patrimonio artístico cultural, así la reedificación de sus amurallamientos le dio un aspecto de seguridad y embrujo especial que se realza, sin duda alguna, durante la celebración de las famosas Fiestas de San Juan en el mes de Junio, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional de Extremadura.

El Castillo, el Palacio de los Duques de Alba y la Catedral de Coria, dedicada a Ntra. Sra. De la Asunción, son algunas muestras histórico – artísticas dignas de conocer junto al Palacio Episcopal y el Colegio Seminario del siglo XVII.

El puente viejo, data del siglo XVI, siendo una de las imágenes típicas de la ciudad junto con la catedral al fondo.

Desde Coria el conocimiento de la comarca vecina de Sierra de Gata, debe iniciarse partiendo hasta la localidad de Hoyos, si bien antes se encuentra Moraleja, ejemplo magnífico de población eminentemente agrícola ubicada junto a la Ribera de Gata, a la que rodean excelentes zonas de recreo para los aficionados a la pesca y al deporte de la navegación a vela, gracias a su cercanía a los embalses de Borbollón, Gabriel y Galán y el del río Árrago.

Conserva Moraleja su iglesia Parroquial dedicada a Ntra. Sra. De la Piedad realizada en mampostería y cantería fechada en el siglo XVI.

Desde Moraleja, para adentrarnos en esta parte occidental de la Sierra de Gata, podemos visitar, bien Cilleros y desde éste llegar a Valverde del Fresno, o bien a través de Perales del Puerto, (impresionante y bellísima subida hasta el puerto de Perales), llegar hasta Hoyos y continuar visitando el resto de poblaciones de la sierra en su mitad oeste.

Cilleros a mitad de camino entre en el valle del Alagón y la Sierra, es famoso por sus excelentes vinos, uno de los mejores de Extremadura, guardados en sus célebres “bóvedas”.

Su Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. De los Apóstoles, la denominada Casa Grande y la Casa Consistorial, son los edificios más interesantes de esta población situada en las estribaciones de la Sierra de Gata.

Perales del Puerto, se encuentra en plena carretera que une el Valle del Alagón, con las tierras salmantinas de Ciudad Rodrigo, con unos kilómetros de subida entre pinares y robles con paisajes de sierras y valles de gran belleza.

A pocos kilómetros se halla una hermosa piscina natural.

En sus calles aún permanecen numerosas casas de típica edificación de la serranía.

En esta población hay buenos lugares para deleitarse con la gastronomía serrana.

Hoyos, fue durante siglos sede veraniega de los obispos de Coria y aún conserva en sus calles algunas muestras de las edificaciones nobles a base de ventanas geminadas, arcos de medio punto, y escudos nobiliarios, sobre todo de los siglos XV y XVI, signos evidentes de la estancia no sólo de los titulares del obispado, sino de otras familias de la aristocracia extremeña y española de la época.

Su hermosa iglesia parroquial de Ntra. Sra. Del Buen Varón, iniciada a principios de los siglos XV y XVI y construida con sillares, seguramente sobre otro edificio religioso de época tardorrománica y cuya portada todavía se conserva; destacando las puertas góticas a ambos costados de la Iglesia. En el interior existe una talla sedente del siglo XIII de la Virgen.

Nuestro recorrido nos llevará hasta Valverde del Fresno, conociendo las localidades de Acebo, Trevejo, Villamiel y San Martín de Trevejo o Eljas.

En Acebo se puede contemplar numerosas muestras de arquitectura popular serrana, donde el adobe, la piedra y la madera son los elementos básicos de edificios de hasta tres plantas, en contraste con algunos otros que demuestran así su origen como residencia de familias nobles.

La Iglesia de Ntra. Sra. De los Ángeles, del siglo XVI y XVI, es una majestuosa obra donde se unen las influencias góticas, mudéjar e incluso renacentista y sin duda es una de la mas atractiva de esta zona.

Trevejo, antigua fortaleza musulmana, domina esta parte de la sierra, cual vigía secular, desde su castillo en ruinas y cuyo núcleo esta declarado de interés turístico, por la admirable muestra de arquitectura popular serrana, que aún hoy día, posee construcciones de una o dos plantas y que conserva un tranquilo ambiente medieval de indudable atractivo.

Villamiel tiene una interesante muestra de edificaciones religiosas, el celebre Palacio del Deán del siglo XVII y la Iglesia de la Magdalena del siglo XVI, en cuyos muros aún puede leerse hoy, sentencias populares acerca de la vida y la muerte de los humanos.

En la frontera con Portugal, se encuentra San Martín de Trevejo, lugar éste de gran belleza por sus entorno paisajístico y donde aún se conserva el dialecto conocido con el nombre de “mañegu” entre sus pobladores, muy influenciados por los antiguos reinos de León y Portugal.

Posee San Martín de Trevejo, una admirable plaza mayor en la que destacan el edificio de la casa consistorial, y la zona porticada que junto con la fuente central, forman un conjunto de inusual belleza que se complementa con el agua, que aún en verano, corre a través de la plaza; y una curiosidad: posee esta plaza la torre – campanario de la iglesia de San Martín de Tour, esta última en otro lugar del pueblo.

Destaca también el Palacio del Comendador.

Eljas aparece arropada entre las laderas de la Sierra y sobre ella se divisa el castillo del siglo XIV, reformado en siglos posteriores. El resto de la población se agrupa en torno a él dando una imagen típica medieval desde la lejanía entre olmos, pinares y robledales.

En el interior de la población podemos contemplar la Iglesia de la Asunción realizada en los siglos XV y XVI.

En la artesanía y gastronomía son famosos en esta zona de la Sierra de Gata los encajes de bolillos de Acebo, las cestas de San Martín de Cadalso, así como los buenos vinos de pitarra y aguardientes que duermen en las numerosas bodegas de toda la zona.

No podemos olvidar las ricas muestras gastronómicas de productos del cerdo, cordero, quesos de cabra y oveja, miel, polen y los famosos dulces caseros, bollos y flores de San Martín de Trevejo, Acebo o Valverde del Fresno.

Las tallas de madera son famosas en Cilleros y San Martín de Trevejo. La artesanía de la madera u la sillería, así como los trabajos de forjas, también tienen buenos artesanos en Valverde del Fresno.

Norte de Sierra de Gata

Para iniciar nuestro recorrido por la parte más occidental de la Sierra de Gata, nuevamente lo haremos desde Coria, y dirigiéndonos por Moraleja, atravesaremos Perales del Puerto, para adentrarnos poco después hacia el oriente de la sierra, pudiendo optar el viajero bien por conocer Villasbuenas de Gata o subir por la serranía desde un principio para admirar la localidad de Gata.

De una u otra forma, el recorrido por esta zona es atractivo, siendo la comarcal 513, durante buena parte de nuestro paseo, la vía que tomaremos como base, si bien nos desviaremos a ambos lados de ella para conocer las poblaciones antes citadas y otras tales como: Torre de Don Miguel, Cadalso, Santibañez el Alto, Hernán Pérez, Descargamaría y Robledillo de Gata.

Villasbuenas de Gata está situada en las estribaciones de la sierra, y rodeada de arbolado típico todavía de pie de sierra: alcornocales, olivares, jarales, etc. Su población tiene en su plaza principal las mejores muestras artísticas de la localidad: la Iglesia de Ntra. Sra. De la Consolación, del siglo XVI y detrás de esta la célebre Casa de la Mujer Panzuda, que recuerda la originalidad y creatividad que en el granito poseían los artesanos de la época.

Dignas de ver son también algunas ventanas y puertas en forma ojival de otros edificios de otros limítrofes con la esbelta plaza, donde se ubica también la Casa Consistorial.

Santibañez el Alto, aún conserva su castillo árabe del siglo IX, que pasaría en el siglo XIII a la Orden de Alcántara, dándole un aspecto medieval a toda la población que nos hace pensar en lo que fueron estas tierras y su pasado fronterizo y defensivo.

De los siglos XV y XVI y realizada junto al castillo es la Iglesia de San Pedro, en mampostería y sillería.

La visión de esta bellísima población tanto desde la carretera C-513, como desde el vecino embalse de Borbollón es inolvidables, así como el paisaje que podemos contemplar de casi todas las poblaciones de la Sierra y de las Vegas de Coria, desde Santibañez.

Torre de Don Miguel, tiene una buena representación de construcción civil en su Casa de la Encomienda.

Antes de entrar en la población aguarda la Ermita del Cristo de la Misericordia, con una bella portada del siglo XVI, atribuible a Pedro de Ibarra y donde se encuentra el Cristo.

Es en la Plaza Mayor, donde encontraremos la Iglesia de la Asunción, impresionante construcción realizada en granito con muestras evidentes de influencia gótica, aunque su terminación sea del siglo XVI, probablemente también realizada por Pedro de Ibarra.

El esfuerzo por conservar la arquitectura popular serrana en esta zona, tiene un buen exponente en la localidad de Gata, donde los elementos tradicionales de contracción aún se conservan en buena parte de la población.

“La Fuente del chorro” como es conocida en Gata, cercana a la fachada principal de la Iglesia Parroquial y la plaza Mayor, es una magnífica representación de la norma escultórica de adosar bellos escudos en las fachadas de los edificios; en este caso es el de los Reyes Católicos, rodeado por el toisón de oro del emperador Carlos I, sobre el hermoso pilón y chorro de la fuente.

La Iglesia Parroquial de San Pedro, está construída en el siglo XIII, con un hermoso Retablo Mayor, obra del escultor Pedro de Paz y del afamado pintor Pedro de Córdoba.

Cercano a Gata, el río Rivera de Gata proporciona una zona de baño tranquila y limpia, así como la posibilidad de acampar en uno de los campings más modernos y dotados de Extremadura; las panorámicas son de lo más atractivo.

En Hernán Pérez, las estelas del Bronce y enterramientos de esta misma época, hablan de un pasado histórico de cierta importancia en esta bella población al sur de la sierra, a unos pasos de los límites con las tierras hurdanas.

Su Iglesia de Santa María Magdalena en l a plaza principal del pueblo es del siglo XVI y está realizada en mampostería; también es interesante la Ermita del Santo Cristo de la Paz del siglo XVIII.

Cadalso, está situado sobre un cerro y rodeado de visibles desde la carretera misma.Olivares, pinares, helechos, robledales y viñas, son los elementos naturales de este paisaje, con una población típica serrana de calles estrechas y edificaciones propias de esta zona.

La Iglesia de la Concepción, con aires de fortaleza, está construída entre los siglos XV y XVI en granito, probablemente con la colaboración de Pedro de Ibarra. No olvidemos que este pueblo y los que le rodean, poseen miel, quesos y aceites de excelente sabor.

En la atractiva localidad de Descargamaría, el río Árrago, ha sido el principal diseñador de la estructura de esta serrana población, penúltima de las situadas al norte de esta comarca, donde su núcleo rural guarda callejuelas estrechas, algunos con bellos pasadizos que le dan un aire muy especial.

En el interior del pueblo se puede contemplar la Iglesia de San Juan ”El Hospitalario”, realizada en mampostería en el siglo XVI.

Dos ermitas de gran belleza se encuentran en Descargamaría: la primera conocida como la del Santo Cordero, es de los siglos XV y XVI con un hermoso artesonado mudéjar; la segunda del siglo XVI, es la ermita del Humilladero, a un kilómetro de la población, con un atractivo retablo del XV.

Son famosas por estas localidades las roscas de huevo.

Robledillo de Gata es la última de las poblaciones de la Sierra de Gata en su parte norte, y a la que se accede tanto por la carretera que llega desde Descargamaría, como por la continuación que ésta hace hasta la parte posterior del pueblo. Subiendo hasta la colina posterior al pueblo, se divisa un paisaje inigualable de la Sierra y los bellos tejados de esta población.

En la parte más alta de esta localidad serrana, se encuentra la Iglesia de la Asunción, de planta hexagonal y con un hermoso pórtico circular, desde el cual se divisa los numerosos bancales de viñedos o arboledas, así como la plaza principal del pueblo.

Esta iglesia fue construída en el siglo XVI, y en los alrededores existen numerosas casas con pasadizos, túneles hermosos de madera, arroyos de agua clara que vierten en el río Árrago y que se oyen por la población.

Una tranquila piscina natural existe en el extremo más alto de la población, desde la cual se puede acceder para ver Robledillo desde la sierra que lo rodea.

Los vinos de pitarra de Robledillo son famosos en toda la Sierra de Gata.

Torrecilla de los Ángeles está situado a medio camino entre Las Hurdes y las estribaciones de la Sierra de Gata, en las orillas del río Tralgas, con innumerables construcciones serranas realizadas en mampostería.

En estos mismos materiales está construída la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. De la Asunción, con un hermosa cubierta mudéjar en el prebisterio.

El paisaje y el terreno es e propio de una zona intermedia entre las sierras de Gata y Hurdes y los valles que se forman alrededor de los ríos de estas comarcas.

Sierras orientales de las Hurdes

Nuñomoral es el centro rural más importante de la zona oriental de Las Hurdes.

El acceso hacia esta población se realiza desde Vegas de Coria, localidad ésta que posee una de las piscinas naturales más grandes de la zona sobre el río Hurdano.

La población de Nuñomoral, se encuentra en pleno corazón del macizo montañoso de Las Hurdes, lindero con el río Hurdano.

Dependiendo de esta población y de su Ayuntamiento, cuya nueva construcción ha sido adaptada al estilo de la zona, están un total de once alquerías.

Su Iglesia Parroquial cercana al Ayuntamiento es la de Ntra. Sra. De Asunción, realizada en mampostería.

La subida a la zona más elevada de esta sierra nos llevará, bien por la ruta de La Meancera hasta El Gasco, o siguiendo el curso del río Hurdano llegamos hasta Casares de las Hurdes.

Cerezal, en el camino hacia el volcán de El Gasco, se encuentra situado en un atractivo paisaje, fruto de la confluencia de los ríos Hurdano y Malvellido. Esta población es famosa por la producción artesanal de castañuelas.

Martilandrán es otra alquería que el viajero encontrará, una vez pasado la garganta de La Sierpe.

Sobre un terreno abrupto y fragoso se encuentra La Fragosa, alquería ésta que sitúa sus casas sobre una ladera montañosa a cuyos pies circula el río Malvellido y que vista desde el centro asistencial religioso del Cotolengo, (auténtico balcón natural de la zona), gana aún más en belleza panorámica.

El Gasco es un ejemplo de alquería tradicional hurdana donde sus habitantes hacen trabajos artesanales de cachimbas de rocas volcánicas y madera. Desde El Gasco, y amablemente indicado por sus vecinos, a una media hora de recorrido, se puede contemplar el famoso chorro de La Miacera, el más elevado de Las Hurdes. La carretera de ascenso a esta zona termina su trazado en esta población.

Continuando el curso del río Hurdano, conoceremos Casares de Hurdes, no sin antes haber pasado por una de las alquerías más típicas y bellas de la zona, Asegur, con edificaciones de pizarra y mampostería, ribereña con el río.

Casares de Hurdes, se encuentra sobre una atalaya en plena sierra, rodeada de otras pequeñas alquerías como son Casarrubia, La Huetre, Robledo, Carabusino y Heras.

Cercanos, para los amantes de la montaña, se encuentran los picos de Rayado y Bodoya, así como el nacimiento del río Hurdano.

Las otras alquerías alrededor de Nuñomoral son El Rubiaco, Horcajada y La Batuequilla.

Desde Vega de Coria, la C-512 continúa hasta los límites de Castilla León, donde el río Alagón es fronterizo y describe unos meandros a su paso por las cercanías de Riomalo de Abajo, de inigualable belleza y magnitud y desde donde se accede a zonas de pesca y senderismo de gran atractivo.

Además de Riomalo de Abajo, encantadora alquería ribereña con el río Ladrillar, se encuentra también en esta misma zona la población hurdana de Las Mestas, enclavada en la serranía lindera con Las Batuecas, donde la miel y el polen son los productos más afamados de la zona.

A pocos kilómetros y en dirección a la Alberca, pasaremos por El Convento de la Batuecas, guardado entre bosques y ríos de aguas cristalinas y en medio de un paraje tranquilo y lleno de sosiego.

El Ladrillar posee el encanto de la alquería y su arquitectura fundiéndose y confundiéndose con el paisaje que le rodea. El agrupamiento de sus viviendas le da un encanto especial a sus sinuosas calles.

Antes y después de esta población se encuentra las alquerías de Cabezo y Riomalo de Arriba, última población de esta parte oriental de Las Hurdes.

Tierras de las Hurdes

Nuestro punto de partida para realizar un recorrido por la comarca de Las Hurdes tiene el mismo inicio, Coria, pero esta vez tomaremos a pocos kilómetros de ésta, en dirección a Moraleja, la comarcal que a través de poblaciones pertenecientes todavía a la comarca del Valle del Alagón, Calzadilla, no llevará por Pozuelo de Zarzón hasta Villanueva de la Sierra, puerta meridional hacia las Hurdes.

Desde Villanueva de la Sierra, podemos llegar por esta excelente vía, a los núcleos principales hurdanos, en torno a los cuáles y a distancias muy cortas conviven numerosas alquerías.

Pinofranqueado, Caminomorisco, Cambroncino y Vegas de Coria son los núcleos principales de esta vía de acceso, desde la cual surgen carreteras serranas en muy buen estado que llevarán al viajero hasta otras poblaciones y alquerías. Éstas conservan la arquitectura popular hurdana, en alabable armonía con la naturaleza que les rodea, de la cual extraen sus materias primas para la tan atractiva gastronomía y artesanía, al igual que la conservación de un rico folklore lleno de sugerentes tradiciones.

La totalidad de las alquerías hurdanas posee en sí un encanto especial para el viajero; este encanto se sustenta, por una parte, en la cordialidad de sus gentes, la originalidad de sus edificaciones típicamente serranas y hurdanas a base de losas planas de pizarra, que cubren las casas típicas hechas de mampostería y pizarra, y por otra, la belleza paisajística de todas las sierras de esta zona, en las que ríos y arroyos limpios circulan con más o menos caudal en función de la época del año. Para llegar a Ovejuela, hay que desviarse unos kilómetros antes de Pinofranqueado. El acceso a Ovejuela, proporcionará al viajero el placer de contemplar paisajes hurdanos plenos de gran belleza, fruto de la combinación de sierras, pequeños ríos con limpias piscinas naturales, cascadas, y abundante vegetación de robledales, pinares, con algunos castaños y helechos.

A los pocos kilómetros del inicio, se puede conocer el nacimiento del río de los Ángeles, por una pista forestal que lleva hasta El Chorro, cuna de este importante río hurdano.

En Ovejuela, se pueden conocer encantadores lugares donde el paisaje predomina sobre los núcleos urbanos, ( antes de llegar a la población, el río Ovejuela y la alquería forman un bellísimo conjunto, ideal para los amantes de plasmar estos paisajes en fotografía).

También en este lugar tan atractivo podemos andar unos minutos para observar el famoso “chorritero”, conocido en toda la zona por ser el lugar de nacimiento del río Ovejuela.

Pinofranqueado es uno de los principales centros de las Hurdes bajas, y en torno a él, se agrupan numerosas alquerías, a cual más atractiva, sobre todo para los amantes de la vida tranquila y de los paisajes más impresionantes del norte extremeño, así como una gastronomía a base de productos naturales, cabrito, quesos de cabra y oveja, miel, polen, cerezas y castañas. El 23 de agosto se celebra la Fiesta de la Enrramá declarada de Interés Turístico Regional.

Pinofranqueado, es conocido también por la gran piscina natural que se forma en el río de Los Ángeles.

Alrededor de esta piscina natural no faltan un excelente camping, aula de la naturaleza, buenos restaurantes y sobre todo un inigualable ambiente de tranquilidad.

En Pinofranqueado y en su Plaza Mayor se encuentra la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. De Encina, modificada en el S.XVIII, pero edificada un siglo antes. Desde aquí podemos visitar las alquerías de Sauceda, ribereña con el río de los Angeles a poca distancia de la ya citada Ovejuela.

En el valle del río Esparabán se divisan las alquerías de La Muela, El Robledo, El Avellanar, ésta última con una piscina natural muy visitada, y un caserío con viviendas populares, al igual que en Horcajo y sobre todo en la bella aldea de Erías, donde la entrada en la población a través de un impresionante arco típico hurdano, es uno de sus principales atractivos, siendo esta población un antiguo castro prehistórico.

En la última de estas alquerías, en Aldehuela, se detiene la carretera que circula por este valle, y en ella se puede comprobar probablemente, la mejor muestra de la arquitectura popular hurdana de antaño.

En estas aldeas el viajero puede adquirir miel, polen, cachimbas de brezo, candiles de piedra, sombreros de bálago, etc.

Caminomorisco debe su nombre a aquellos musulmanes que fueron deportados de Castilla, camino de Portugal hasta la vecina zona de Las Batuecas.

Es el municipio más grande de la comarca de Las Hurdes y en su término han sido encontrados restos de la Edad del Bronce, lo que significa el poblamiento de esta zona ya en época prerromana.

Su arquitectura popular es, sin duda, una de las más interesantes de la zona: abundan los balcones y aleros de madera con cierto parecido a la arquitectura entamada de la Sierra de Gata.

A muy poca distancia podemos visitar y contemplar el Chorreón del Tajo, donde nace el río Alavea o Aceña, al que se llega por una pista forestal entre pinares. Este mismo río ha dado pie a una magnífica piscina natural a las afueras de Caminomorisco.

Cercano a esta población se encuentra Casar de Palomero, con una arquitectura popular donde se mezcla nuevamente el entramado de adobe, madera y la pizarra de las serranías hurdanas.

En este lugar confluyeron, al igual que en muchas otras localidades extremeñas, las tres grandes culturas hispánicas de los últimos siglos: la judía, la árabe y la cristiana.

Cada una de ellas posee un barrio distinto, Los Barreros, barrio judío; Hanete, barrio árabe; y, alrededor de la llamada Ermita del Cordero, el barrio cristiano. Dos Iglesias Parroquiales existen en Casar de Palomero, las dos del S.XVIII: la Iglesia del Espíritu Santo, situada en lo alto de la población, y la Iglesia de la Inmaculada Concepción.

El río de los Ángeles, cercano a esta población, contrasta con una de las mayores extensiones extremeñas de olivares que alcanza hasta la localidad de La Pesga y Rivera Oveja, todas ellas cercanas a la C-512.

Esta zona, además de productos artesanales y gastronómicos, ofrece al viajero l a posibilidad de pescar en sus limpias aguas cercanas a La Pesga.

Cerca de Caminomorisco existen atractivas aldeas que guardan, igualmente, interesantes muestras de la arquitectura popular hurdana, caso éste de Cambrón, Azabal, Dehesilla, Huerta y Mesegal.

Cambroncino, dependiente de Caminomorisco, tiene sin duda, la construcción religiosa más interesante e importante de toda la comarca de Las Hurdes: la Iglesia de Santa Catalina, conocida popularmente como la Iglesia de “ Las Lástimas”.

El templo, de finales del S.XVII y principios del S.XVIII, como así figura en su atractiva portada clasicista, indica claramente la relación de esta construcción con el Obispado de Coria.

La Iglesia está realizada imitando en gran parte a la arquitectura tradicional hurdana a base de mampostería de pizarra.
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